Honduras necesita esa luz y esa cultura bíblica. No porque falten expresiones religiosas, sino porque muchas veces existe una distancia dolorosa entre la fe que proclamamos y la vida que construimos.
“Farmear aura” parece una moda juvenil más, pero detrás del fenómeno se esconde una pregunta incómoda: ¿cuánto de nuestra identidad depende hoy de la mirada de los demás?