Roma, Italia.
Bajo un impresionante dispositivo de seguridad ante la latente amenaza terrorista en Europa, el papa Francisco presidió anoche un multitudinario viacrucis en el Coliseo romano e identificó en el calvario de Cristo a las sombras de la humanidad, desde quienes padecen penurias hasta quienes las provocan, como corruptos, terroristas o pederastas.
Francisco llegó a la colina del Palatino, donde toda la zona estaba vigilada por patrullas de la policía y el ejército, además de cuerpos especiales de inteligencia que controlaron los documentos de las miles de personas que ingresaban a la zona.
La parada de suburbano del Coliseo fue clausurada horas antes, así como el sitio arqueológico de los Foros Romanos, y las calles adyacentes a la zona fueron cortadas al tráfico, desviando todas las rutas de transporte urbano que pasaban por ahí.
Bajo un impresionante dispositivo de seguridad ante la latente amenaza terrorista en Europa, el papa Francisco presidió anoche un multitudinario viacrucis en el Coliseo romano e identificó en el calvario de Cristo a las sombras de la humanidad, desde quienes padecen penurias hasta quienes las provocan, como corruptos, terroristas o pederastas.
Francisco llegó a la colina del Palatino, donde toda la zona estaba vigilada por patrullas de la policía y el ejército, además de cuerpos especiales de inteligencia que controlaron los documentos de las miles de personas que ingresaban a la zona.
La parada de suburbano del Coliseo fue clausurada horas antes, así como el sitio arqueológico de los Foros Romanos, y las calles adyacentes a la zona fueron cortadas al tráfico, desviando todas las rutas de transporte urbano que pasaban por ahí.

El Papa, ataviado con un largo abrigo de paño blanco, asistió a la ceremonia sumido en un profundo recogimiento.
Fue al final del rito, cuando la cruz llegó desde el interior del Coliseo hasta a su lado, que pronunció una oración en la que incidió en los problemas de la humanidad y en quienes las sufren o las provocan, tanto con sus actos como con su indiferencia. Recordó a los cristianos “asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame” del terrorismo, así como al “rostro de los niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras”.
![]() Miles de cristianos recrearon la crucifixión de Jesús en cientos de países alrededor del mundo durante el Viernes Santo. Foto: AFP/Gari Garaialde
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También mencionó el drama de los refugiados en el “Mediterráneo y el mar Egeo, convertidos en un insaciable cementerio, imagen -dijo- de nuestra conciencia insensible y anestesiada”.
En cada estación del Viacrucis se abordó un tema específico que preocupa al mundo, mientras la cruz fue cargada por fieles de numerosas nacionalidades, entre ellos latinoamericanos de Paraguay, Ecuador, Bolivia y México.
La cruz en las últimas estaciones fue llevada por los sirios Hadad Rana y Yusef Saghir y los hermanos franciscanos de Tierra Santa, en representación de regiones azotadas por los conflictos.
Más allá de los males, el Papa destacó también lo positivo de la cruz, “imagen del amor sin límite y vía de la Resurrección”. Y mencionó a las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso de los demás.