San Pedro Sula, Honduras. Entre risas, manos levantadas y estudiantes dispuestos a participar, Mente Sana regresó ayer a las aulas, con la visita al centro de educación básica Lila Luz de Maradiaga ubicado en barrio Cabañas.
La jornada inició con una oración y las palabras de bienvenida de Flor de María Bueso, subdirectora del centro educativo. Más adelante, Tania Corona, jefa de Redacción de LA PRENSA, conversó con los estudiantes sobre el propósito de esta iniciativa y la importancia de seguir abriendo espacios de diálogo en torno a la salud mental.
La conversación continuó con el máster Josías Guzmán, director nacional de la carrera de Psicología de la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), quien invitó a los estudiantes a participar desde el inicio preguntándoles qué significa estar saludable.
Sus respuestas permitieron conocer qué entendían sobre el tema y sirvieron como punto de partida para introducir la salud mental y avanzar hacia las actividades de la jornada.
La primera dinámica retó a varios grupos a construir, con piezas de jenga, la torre más alta posible. Mientras unos buscaban equilibrio y otros intentaban colocar la siguiente pieza sin derrumbar las demás, detrás de la dinámica había un mensaje: que la salud mental no se construye sola, cualquiera puede atravesar dificultades que afecten la salud mental y que es importante pedir ayuda.
Más adelante llegó un segundo ejercicio, esta vez relacionado con la atención y la memoria. Los participantes debían observar un modelo ubicado al frente, regresar con sus compañeros y reproducirlo en equipo, una tarea aparentemente sencilla, pero que exigía concentración y comunicación.
La actividad preparó el terreno para conocer a “Raulito, el parlanchín”, protagonista del primer fascículo de esta tercera edición. Cada estudiante recibió un ejemplar del fascículo y, acompañados por la psicóloga Claudia Avilés, leyeron la historia de Raulito, un niño que en la escuela era considerado problemático, ya que presentaba conductas impulsivas, se distraía en clase y le costaba concentrarse.
Sin embargo, detrás de aquel comportamiento había una explicación; Raulito tenía trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
La historieta muestra cómo, al contar con el acompañamiento de su familia, docentes y un profesional de la psicología, pudo comprender lo que le ocurría, recibir apoyo y desarrollar sus capacidades hasta sobresalir en el ámbito académico.
Para Avilés, quien ha acompañado Mente Sana desde su primera edición, llevar estos temas hasta los centros educativos permite que los estudiantes no solo reciban información, sino que puedan relacionarla con experiencias cercanas.
Después de la lectura llegó el momento de escuchar a los estudiantes. Kenneth Martínez, alumno de noveno grado, calificó la jornada como positiva y muy educativa. Mientras que Sofía Sabillón, estudiante de quinto grado, agradeció la visita y la describió como un momento que disfrutó mucho junto con sus compañeros.
La participación tuvo además sus recompensas. Fundación Diunsa entregó kits mundialistas a los ganadores de la primera dinámica, mientras UTH reconoció a todos los equipos que participaron con regalías y diferentes obsequios orientados a estimular el aprendizaje.
Camas Royal Excel también se sumó y justamente Kenneth fue el ganador de una cama personal tras participar en una de las actividades.
Desde el centro educativo, Flor de María Bueso aseguró que la experiencia superó las expectativas y destacó especialmente la respuesta de los estudiantes. “Los niños están muy contentos y, por supuesto, nosotros también”, dijo.
Mente Sana continuará este martes su recorrido por los centros educativos beneficiados, donde más niños conocerán la historia de Raulito y seguirán aprendiendo sobre salud mental a través de los fascículos.