Noruega inició su camino en el Mundial 2026 con una actuación convincente y un protagonista claro: Erling Haaland. La selección escandinava derrotó por 4-1 a Irak en un duelo correspondiente al Grupo I, mostrando potencia ofensiva, control del partido y momentos de gran superioridad que confirman su candidatura a avanzar en la competición.
Los tres puntos ponen a Noruega a la par de Francia al frente del Grupo I del Mundial, el considerado como 'grupo de la muerte'. Franceses y noruegos se medirán, también en Boston, en la tercera jornada, en uno de los partidos más atractivos de la primera fase.
Desde el pitazo inicial, Noruega dejó claras sus intenciones. Con un planteamiento agresivo y una presión alta constante, el equipo europeo buscó imponer ritmo y condiciones ante una selección iraquí que intentó resistir con orden defensivo y transiciones rápidas. Sin embargo, la diferencia individual terminó marcando el rumbo del encuentro.
El gran protagonista de la noche fue nuevamente Erling Haaland, quien firmó un doblete determinante para encaminar la victoria. El atacante noruego apareció en los momentos clave del partido, aprovechando su potencia física, su olfato goleador y su capacidad para definir dentro del área. Cada intervención suya generó peligro inmediato, confirmando por qué es una de las máximas estrellas del fútbol mundial.
Irak, lejos de rendirse, logró encontrar su premio a la insistencia. El conjunto asiático recortó distancias gracias a su capitán Aymen Hussein, quien volvió a demostrar liderazgo y jerarquía ofensiva para mantener viva la esperanza de su equipo durante algunos minutos del segundo tiempo.
Sin embargo, la reacción iraquí no fue suficiente para frenar el dominio noruego. Con el paso de los minutos, Noruega volvió a controlar el ritmo del partido y selló el resultado con mayor experiencia y contundencia en los metros finales, asegurando así sus primeros tres puntos en el torneo.
La guinda llegó en el tiempo de descuento, en un remate de cabeza de Haaland que ahora sí rozó el triplete, pero que terminó en el fondo de la red tras una disputa en el área pequeña entre su compañero Kristian Thorstvedt y el iraquí Aymen Hussein, que al final anotó en propia puerta para el 1-4.
Según los datos proporcionados por Sofascore, Irak fue el equipo que más tiempo tuvo la posesión del balón durante el encuentro. Sin embargo, ese dominio no se tradujo en el marcador, ya que Noruega fue mucho más efectiva de cara al arco rival y terminó quedándose con una contundente victoria
Boston fue una fiesta vikinga, con las gradas del estadio de los New England Patriots repletas de aficionados noruegos que imitaban el gesto de remar en un ambiente intimidante para el rival y una selección muy a tener en cuenta.
En la próxima jornada, Noruega afrontará un desafío mucho más exigente cuando se mida ante Senegal, un duelo que pondrá a prueba el verdadero nivel del conjunto europeo en este Grupo I. Por su parte, Irak tendrá un reto aún mayor al enfrentarse a la poderosa selección de Francia, en un partido donde necesitará máxima concentración para intentar sumar puntos.