La selección de España no logró comenzar con victoria su camino en el Mundial 2026 tras empatar 0-0 ante una combativa selección de Cabo Verde, en un duelo que dejó sensaciones encontradas y un sabor amargo para los dirigidos por el cuerpo técnico español, que esperaban un debut más contundente en la competición.
El partido, disputado con gran intensidad pero con pocas ocasiones claras, mostró a una España con dominio territorial y posesión prolongada, aunque con dificultades para romper el orden defensivo del conjunto africano, que se plantó con disciplina, sacrificio y una propuesta muy sólida que terminó frustrando los intentos ofensivos de la “Roja”.
La selección española afronta este estreno con la misión de enviar un mensaje contundente al resto de candidatos. Tras conquistar la Eurocopa y consolidar un proyecto sólido bajo el mando de Luis de la Fuente, el objetivo es claro: conquistar la segunda estrella de su historia y volver a lo más alto del fútbol mundial dieciséis años después del título obtenido en Sudáfrica 2010.
Uno de los focos del encuentro estuvo en la figura de Lamine Yamal, quien comenzó el partido desde el banquillo en una decisión táctica que sorprendió a parte de la afición. El joven extremo ingresó en el minuto 67 con la intención de cambiar el ritmo del ataque español, aportando desequilibrio y frescura en los últimos metros. Sin embargo, pese a su intento de agitar el partido con desbordes y asociaciones rápidas, no logró marcar la diferencia ni romper el bloque defensivo rival en un tramo final cada vez más cerrado.
Para Cabo Verde, el empate tiene un valor histórico. En su primera participación en una Copa del Mundo, el conjunto africano consiguió sumar su primer punto mundialista, un resultado celebrado con euforia tanto en el campo como en la grada. El orden táctico, la concentración defensiva y la capacidad para resistir los ataques españoles fueron claves para firmar un debut inolvidable en la historia del país.