Accumoli, Italia.
La tarde de ayer el número de víctimas por el terremoto de 6,2 grados de magnitud en la escala Richter acendía a 159, pero las autoridades anunciaron que el número de muertos seguirá creciendo debido a la gran cantidad de desaparecidos.
Decenas de bomberos, policías y voluntarios trabajaban sin descanso en las pequeñas localidades de Amatrice y Accumoli, en la región del Lacio, y Arquata del Tronto, en la región de Marcas, las tres destrozadas por el sismo, en búsqueda de supervivientes. El terremoto, que se sintió en Roma y Venecia, tuvo su epicentro cerca de Norcia, una ciudad de la región de Umbría, a unos 150 km de Roma, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La situación más dramática se vive en Amatrice, el municipio más grande de los afectados, y donde viven normalmente 2,000 personas, pero que en los meses de verano dobla su población con los veraneantes y además había muchos turistas que habían llegado para disfrutar el fin de semana de la fiesta de la pasta “a la amatriciana”, un plato que tiene aquí sus orígenes. En Amatrice se sigue excavando con todos los medios y ayudados con unidades caninas y lámparas en búsqueda de posibles supervivientes entre los cascotes.
Otro de los pueblos que prácticamente ha desaparecido es Accumoli, a unos pocos kilómetros de Amatrice, y el alcalde Stefano Petrucci aseguró que la localidad ha sido devastada y que casi todas las casas se han derrumbado y las que siguen en pie están fuertemente dañadas. “Se ha perdido todo, no tenemos nada”, lamentó Petrucci.
Con el pasar del tiempo disminuyen las posibilidades de encontrar a gente con vida entre los escombros, el último milagro se produjo a las cinco de la tarde de ayer, cuando en Pescara del Tronto fue rescatada viva una niña de 10 años después de pasar más de 16 horas soterrada.
Los medios de comunicación italianos explicaron que tras varias horas de excavar, los servicios de rescate pudieron sacar con vida a la pequeña, lo que celebraron con aplausos.En la misma casa, pocos minutos más tarde recuperaron el cuerpo sin vida de otra niña de cinco años.
El primer ministro italiano, Matteo Renzi, que tenía previsto reunirse hoy con el presidente francés, Francoise Hollande en París, canceló su visita a la capital francesa y aseguró que es el momento “del dolor y de la solidaridad”, no de las polémicas.
“En los momentos de dificultad Italia muestra su mejor cara”, dijo Renzi.
“No dejaremos solos a ninguna familia ni a ningún pueblo. Tenemos que prepararnos para la emergencia de las próximas horas, días y semanas. Pero ahora la prioridad es excavar y encontrar sobrevivientes”, añadió.
Relato de un hondureño
“Solo recordé cuando tembló en Honduras en 2009”, dijo Irvin Cubas, un hondureño que fue sorprendido en Roma por el potente terremoto.
Cubas, quien llegó a Italia hace un mes, afirmó estar conmocionado por el desastre: “Cuando comenzó a temblar estaba dormido, me desperté asustado y solo recordé cuando tembló en Honduras en 2009.
Cuando ya pasó el terremoto vi el reloj y eran las 3:30 de la madrugada”, contó el joven a Diario LA PRENSA.
Cubas, quien desde hace un mes recorre varias regiones de Italia con un grupo de amigos, se comunicó con sus familiares en Honduras para expresarles que se encuentra fuera de peligro.
El grupo de hondureños se trasladó a “un lugar más seguro”, a Milán.
La cónsul general de Honduras en Roma, Giselle Canahuati, expresó a LA PRENSA que no se han reportado hondureños afectados por el sismo.
Ante la magnitud de la catástrofe, el consulado permanece en estado de alerta y está pendiente de los hondureños que viven en las regiones cercanas al lugar del epicentro.
“Me he comunicado con algunos hondureños que viven en esas zonas y todos, gracias a Dios, están bien”, agregó.
Segundos de terror
“Me salvé de milagro. Diez segundos fueron suficientes para destruir todo”, contó Marco, habitante de Amatrice, al diario italiano La Repubblica.
“No sé cómo estoy viva. Mi hijo me rescató, rompió una ventana, me levantó y me sacó con una escalera, escalón por escalón”, contó Serafina Pierini, una viuda que dijo que podía recordar el terremoto anterior en los años 50.
“Estamos bien, pero no quedó nada aquí, todo lo que teníamos desapareció”, pudo escucharse conmovida a otra mujer, mientras hablaba por teléfono.
La tarde de ayer el número de víctimas por el terremoto de 6,2 grados de magnitud en la escala Richter acendía a 159, pero las autoridades anunciaron que el número de muertos seguirá creciendo debido a la gran cantidad de desaparecidos.
Decenas de bomberos, policías y voluntarios trabajaban sin descanso en las pequeñas localidades de Amatrice y Accumoli, en la región del Lacio, y Arquata del Tronto, en la región de Marcas, las tres destrozadas por el sismo, en búsqueda de supervivientes. El terremoto, que se sintió en Roma y Venecia, tuvo su epicentro cerca de Norcia, una ciudad de la región de Umbría, a unos 150 km de Roma, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La situación más dramática se vive en Amatrice, el municipio más grande de los afectados, y donde viven normalmente 2,000 personas, pero que en los meses de verano dobla su población con los veraneantes y además había muchos turistas que habían llegado para disfrutar el fin de semana de la fiesta de la pasta “a la amatriciana”, un plato que tiene aquí sus orígenes. En Amatrice se sigue excavando con todos los medios y ayudados con unidades caninas y lámparas en búsqueda de posibles supervivientes entre los cascotes.
Panorámica del centro de Amatrice luego del sismo. Foto: EFE
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Con el pasar del tiempo disminuyen las posibilidades de encontrar a gente con vida entre los escombros, el último milagro se produjo a las cinco de la tarde de ayer, cuando en Pescara del Tronto fue rescatada viva una niña de 10 años después de pasar más de 16 horas soterrada.
Los medios de comunicación italianos explicaron que tras varias horas de excavar, los servicios de rescate pudieron sacar con vida a la pequeña, lo que celebraron con aplausos.En la misma casa, pocos minutos más tarde recuperaron el cuerpo sin vida de otra niña de cinco años.
El primer ministro italiano, Matteo Renzi, que tenía previsto reunirse hoy con el presidente francés, Francoise Hollande en París, canceló su visita a la capital francesa y aseguró que es el momento “del dolor y de la solidaridad”, no de las polémicas.
“En los momentos de dificultad Italia muestra su mejor cara”, dijo Renzi.
“No dejaremos solos a ninguna familia ni a ningún pueblo. Tenemos que prepararnos para la emergencia de las próximas horas, días y semanas. Pero ahora la prioridad es excavar y encontrar sobrevivientes”, añadió.
Los rescatistas trabajan contra reloj para rescatar sobrevivientes. Foto: AFP/Filippo Monteforte
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“Solo recordé cuando tembló en Honduras en 2009”, dijo Irvin Cubas, un hondureño que fue sorprendido en Roma por el potente terremoto.
Cubas, quien llegó a Italia hace un mes, afirmó estar conmocionado por el desastre: “Cuando comenzó a temblar estaba dormido, me desperté asustado y solo recordé cuando tembló en Honduras en 2009.
Cuando ya pasó el terremoto vi el reloj y eran las 3:30 de la madrugada”, contó el joven a Diario LA PRENSA.
Cubas, quien desde hace un mes recorre varias regiones de Italia con un grupo de amigos, se comunicó con sus familiares en Honduras para expresarles que se encuentra fuera de peligro.
El grupo de hondureños se trasladó a “un lugar más seguro”, a Milán.
La cónsul general de Honduras en Roma, Giselle Canahuati, expresó a LA PRENSA que no se han reportado hondureños afectados por el sismo.
Ante la magnitud de la catástrofe, el consulado permanece en estado de alerta y está pendiente de los hondureños que viven en las regiones cercanas al lugar del epicentro.
“Me he comunicado con algunos hondureños que viven en esas zonas y todos, gracias a Dios, están bien”, agregó.
El fotógrafo Massimo Percossi captó a una religiosa herida cuando intentaba comunicarse por celular.
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“Me salvé de milagro. Diez segundos fueron suficientes para destruir todo”, contó Marco, habitante de Amatrice, al diario italiano La Repubblica.
“No sé cómo estoy viva. Mi hijo me rescató, rompió una ventana, me levantó y me sacó con una escalera, escalón por escalón”, contó Serafina Pierini, una viuda que dijo que podía recordar el terremoto anterior en los años 50.
“Estamos bien, pero no quedó nada aquí, todo lo que teníamos desapareció”, pudo escucharse conmovida a otra mujer, mientras hablaba por teléfono.
Un hombre llora frente a su casa destruida. Foto: Filippo Monteforte
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