El fútbol siempre guarda espacio para lo inesperado y en el estadio Excélsior se escribió uno de esos capítulos que sacuden la tabla de posiciones. Génesis PN dio el golpe en la jornada 17 del Clausura de la Liga Nacional al imponerse por la mínima (1-0) sobre Platense, en un duelo donde la eficacia terminó marcando la diferencia.
El único tanto del compromiso llegó temprano, al minuto 9, cuando Jeffry Miranda ejecutó un tiro de esquina preciso que encontró la cabeza del colombiano Juan Carlos Mosquera. El defensor se elevó con autoridad para superar a la zaga selacia y enviar el balón al fondo de la red, firmando así el gol que a la postre sería definitivo.
Tras el golpe inicial, Platense reaccionó y asumió el protagonismo del partido. La más clara llegó al minuto 29, cuando Erick “Yío” Puerto asistió a Pavel Johnson en una jugada de doble cabezazo que terminó estrellándose en el poste, ahogando el grito de empate.
Poco después, Heber Núñez también estuvo cerca con un remate que pasó rozando el palo, evidenciando el dominio local en varios tramos del primer tiempo.
La segunda mitad mantuvo la misma tónica, con los escualos volcados al ataque. Manuel Salinas se convirtió en uno de los más insistentes, probando en múltiples ocasiones, incluida una volea potente al 85’ que exigió al máximo al guardameta Dayan Rodríguez, figura clave al responder con seguridad durante todo el encuentro. Incluso en el cierre, con cabezazos de Georgie Welcome y la última acción de “Yío” Puerto en el tiempo agregado, el empate nunca llegó.
Con este triunfo, Génesis PN alcanza los 16 puntos y escala al séptimo lugar, relegando a Platense al octavo puesto con 14 unidades. Más allá de la tabla del torneo, la victoria tiene un peso especial en la acumulada: los “caninos” llegan a 34 puntos y toman un respiro importante en la lucha por el no descenso, ampliando la distancia sobre sus perseguidores directos.
Un triunfo sufrido, trabajado y de oro para Génesis PN, que encontró en la pelota parada su mejor aliado y en su portero a un auténtico muro para sellar una sorpresa que puede marcar el rumbo en el cierre del campeonato.