Unos 79.5 millones de ciudadanos están convocados para votar el 1 de julio.
México
El cierre de la campaña por la presidencia de México podría ser más atractivo de lo esperado, pues a un mes de la elección algunas encuestas muestran que la izquierda ha empezado a cerrar la brecha ante el Partido Revolucionario Institucional, hasta ahora amplio favorito.
La campaña se dinamizó con la irrupción del movimiento #Yosoy132, en su mayoría universitarios que han encabezado numerosas manifestaciones en las últimas semanas contra el retorno del PRI (Partido Revolucionario Institucional) al poder, y por el encuentro de los candidatos con víctimas de la violencia convocado por el poeta católico Javier Sicilia.
El candidato de la coalición de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, subrayó que estos hechos han cambiado la percepción de una elección ganada de antemano por el opositor PRI, y así lo reflejan las encuestas.
“Están nerviosos porque nuestro movimiento va avanzando, vamos creciendo, el candidato patrocinado se está cayendo”, dijo en un mitin el exalcalde de 58 años que aspira de nuevo a la presidencia, que perdió por menos de 1% en 2006.
Una encuesta publicada el jueves por el diario Reforma lo ubica segundo con 34% frente al 38% del exgobernador y candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.
La semana pasada, la cadena de televisión por Internet Uno, del multimillonario Carlos Slim, publicó otro sondeo según el cual López Obrador estaría segundo a un 25% frente al 35% de Peña Nieto. El tercer lugar es en ambos sondeos para la candidata del gobernante PAN (Partido Acción Nacional), Josefina Vázquez.
PRI, favorito
Hasta entonces, todas las encuestas señalaban una amplia ventaja de más de 15 puntos para el candidato del PRI. En México no hay segunda vuelta y la presidencia será para quien más votos obtenga entre los 79.5 millones de mexicanos convocados para votar el 1 de julio.
Peña Nieto parecía cabalgar cómodamente a la presidencia en un país violentamente sacudido por la lucha antidrogas y sus efectos, que deja un conteo de muertos que se acerca a 60 mil desde diciembre de 2006, mientras casi la mitad de los mexicanos están sumidos en la pobreza pese a los resultados macroeconómicos positivos.
“Lo que parece claro en la mayoría de encuestas es que Peña Nieto está perdiendo puntos, López Obrador ganándolos y Josefina se va al tercero, lo que puede provocar su desplome”, dice José Antonio Crespo, experto en asuntos electorales del Centro de Investigación en Docencia Económica.
Sin embargo, en las filas del PRI, que gobernó México más de siete décadas antes de perder el poder en 2000 a manos del PAN, la sensación es de confianza y responsabilizan de la baja en las encuestas a lo que llaman una campaña de “guerra sucia” contra su candidato.
Los estudiantes de #Yosoy132, que denuncian una supuesta manipulación mediática para imponer como presidente a Peña Nieto, han denunciado además casos de corrupción en el entorno del exgobernador de 45 años.
“El principal efecto que han causado estos dos meses de intensa guerra sucia es nuestra falta de crecimiento”, dijo Jorge Ramírez, vicecoordinador de la campaña de Peña Nieto, quien sin embargo destacó que el PRI se mantiene al frente.
López Obrador, a quien sectores de empresarios y de clase media cuestionaban por su decisión de no admitir su derrota en 2006 y mantener durante semanas paralizada a una de las principales avenidas de la capital con un plantón, ahora se presenta como un candidato moderado y con una estrategia para buscar lo que llama la “república amorosa”.
