La imagen pública del ex-Presidente también se vio afectada por los juicios por paternidad presentados por cuatro mujeres.
Paraguay
La alianza legislativa que votó para la expulsión de Fernando Lugo de la Presidencia de Paraguay fue una unión improbable entre los dos principales partidos políticos del país, rivales que por mucho tiempo han competido por el poder en el Congreso.
Aunque estuvo sujeto a una mortal persecución hace solo tres décadas, el Partido Liberal se unió con sus experseguidores, los colorados, la semana pasada para aprobar un juicio político que ha provocado amplia crítica por todo el Hemisferio Occidental. Lo que hizo eso posible fue otra tendencia política en este empobrecido país, el desencanto de cientos de miles de izquierdistas y pobres campesinos que habían formado la base política del Presidente. Muchos de los que otrora habían percibido al obispo como su paladín estaban cada vez más frustrados por sus desaciertos y escasos logros. La última decepción se produjo a principios de este mes, cuando Lugo demostró una evidente indiferencia por la muerte de manifestantes sin tierra en un enfrentamiento con la Policía en una pugna por la propiedad de terrenos.
La última movida del juego tuvo lugar el viernes, cuando Lugo más necesitaba los tipos de protestas que hubieran podido presionar al Congreso a retroceder o quizá hubieran podido salvar su presidencia, que nunca se materializaron. En vez de ello, la Cámara de Diputados votó 76-1 a favor del juicio político el jueves, y el Senado ratificó la decisión con una votación de 39-4 después de un acelerado juicio al día siguiente.
Liderazgo en declive
“Lo que sucedió fue que en gran medida había alienado a todo el mundo, y la increíble mayoría en las votaciones en ambas cámaras son prueba de eso”, señaló Greg Weeks, un experto en ciencias políticas de América Latina en la Universidad de Carolina del Sur.
“El fracaso de Lugo de mantener cualquier tipo de respaldo importante de parte de nadie significa que cuando sucedió, sucedió increíblemente rápido, no hubo un respaldo grande de ningún tipo”, agregó Weeks.
“Básicamente Lugo provocó el enfado de todo el mundo”, dijo Weeks. Lugo, un obispo inspirado en la Teología de la Liberación, ganó unas elecciones históricas en 2008 que puso fin a seis décadas de control del los colorados al formar una alianza entre el más conservador Partido Liberal y aliados izquierdistas.
De inmediato, Lugo alienó a sus nuevos aliados en el Congreso al darles sólo una representación simbólica en su gabinete. Poco después los liberales se quejaron que no se les consultaba en las decisiones importantes, tales como la respuesta a invasiones de haciendas por manifestantes sin tierra y una ofensiva del Ejército contra el EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo), una incipiente banda rebelde principalmente dedicada a los secuestros por pago de rescate.
La imagen pública de Lugo también se vio afectada por los juicios por paternidad presentados por cuatro mujeres, una de las cuales tenía 16 años cuando tuvo relaciones con Lugo mientras era obispo en un remoto pueblo de la provincia de San Pedro.
Lugo ha reconocido a dos de los niños, las prueba de ADN mostraron que no era padre de uno y otro caso está pendiente. Asimismo, surgieron cuestionamientos sobre la salud y el nivel de energía de Lugo, de 61 años, cuando se reveló que tenía cáncer linfático.
Recibió tratamiento en un importante hospital de Brasil y se le declaró en remisión, aunque aún necesitó tratamiento para mantener el cáncer controlado.
El expresidente paraguayo Fernando Lugo anunció ayer que dará continuidad a su gabinete para fiscalizar al nuevo mandatario Federico Franco, que a su vez juramentó nuevos ministros en el palacio presidencial. Noticias de Honduras, La Prensa de Honduras, laprensa.hn, Diario La Prensa, Honduras, Tegucigalpa, San Pedro Sula,
Bloques regionales
Mientras el nuevo Gobierno paraguayo de Federico Franco rechazó el lunes su exclusión de Unasur y de la cumbre de mandatarios del Mercosur que tendrá lugar esta semana, el exgobernante Fernando Lugo anunció la vigencia de un pequeño Gobierno paralelo con la intención de recuperar el poder.
“Rechazamos la decisión del Mercosur del domingo de suspendernos del derecho de intervenir en las reuniones del Mercosur; pero aclaro que Paraguay no está fuera del bloque, este es un marginamiento para una sola reunión y Paraguay sigue teniendo la presidencia pro tempore de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas)”, explicó el canciller José Félix Fernández.
Pero tras el malestar de países de la región por la destitución de Lugo, los presidentes de Ecuador y Venezuela, Rafael Correa y Hugo Chávez, recomendaron adelantar para esta semana el traspaso de funciones al Gobierno peruano.
